Publicado el marzo 11, 2024

La clave para un alisado seguro no es buscar la etiqueta «sin formol», sino entender qué químicos lo sustituyen y cómo la técnica de aplicación puede dañar o proteger tu cabello.

  • Los alisados que funcionan usan activos que modifican la estructura del pelo; los tratamientos de «queratina pura» solo nutren y reducen el encrespamiento leve.
  • El verdadero peligro reside en la combinación de un químico inadecuado con una temperatura de plancha excesiva para tu tipo de cabello.

Recomendación: Exige a tu estilista un diagnóstico capilar técnico antes de cualquier tratamiento y pregunta por el principio activo que se va a utilizar, no te conformes con el nombre comercial.

Deseas un cabello liso, manejable y libre de encrespamiento. Es el sueño de muchas personas que, como tú, luchan a diario con un pelo rebelde. Y en esa búsqueda, el «tratamiento de keratina» aparece como la solución mágica. Sin embargo, junto a la promesa de una melena de anuncio, surge una sombra de duda: el formaldehído. Has oído que es peligroso, que puede ser cancerígeno, y la confusión es total. Los salones anuncian a bombo y platillo sus versiones «sin formol», pero ¿son realmente seguras? ¿Alisan de verdad o son solo un caro tratamiento de hidratación?

Como técnica especialista en alisados, te confirmo que tu preocupación es legítima, pero a menudo está mal enfocada. El problema no es tanto el formaldehído en sí, cuya utilización directa está prohibida en concentraciones efectivas en la Unión Europea, sino sus «primos químicos»: los liberadores de formaldehído. Son compuestos que, al ser activados con el calor de la plancha, generan formaldehído en pequeñas cantidades para modificar la estructura del cabello. Aquí reside el verdadero quid de la cuestión y el origen de muchos daños capilares que veo en mi día a día. No se trata solo del producto, sino de la técnica.

Este artículo no es otro listado genérico de riesgos. Es una guía desde dentro, desde la perspectiva de quien conoce la química del cabello. Te enseñaré a diferenciar un tratamiento de nutrición de un alisado real, a entender por qué la temperatura de la plancha es tan crucial como el producto que te aplican, y a hacer las preguntas correctas en el salón para proteger tu inversión y, lo más importante, la salud de tu melena. Vamos a desmitificar la queratina para que tomes decisiones informadas y seguras.

Para navegar por los complejos detalles de los tratamientos capilares, hemos estructurado esta guía en secciones claras que abordan desde la química básica hasta los cuidados posteriores. A continuación, encontrarás el índice de los temas que vamos a tratar.

Alisado brasileño vs Tratamiento de keratina: ¿cuál alisa y cuál solo quita el encrespamiento?

Aquí empieza la gran confusión, a menudo alimentada por el marketing. Para que un cabello rizado u ondulado se vuelva liso de forma semipermanente, es necesario alterar su estructura interna, concretamente los puentes disulfuro. Piensa en ellos como los peldaños que conectan los dos lados de una escalera de caracol, dando al pelo su forma curva. Los tratamientos que realmente alisan utilizan activos químicos que rompen temporalmente estos puentes y, con la ayuda del calor de la plancha, los vuelven a formar en una posición recta. Históricamente, el formaldehído era el agente más eficaz para esto.

Hoy, la legislación europea vigente prohíbe el uso de formaldehído en concentraciones superiores al 0,2%, una cantidad insuficiente para alisar. Por ello, la industria ha desarrollado alternativas como el ácido glioxílico y otros aldehídos, que actúan como liberadores de formaldehído al calentarse. Estos son los activos presentes en la mayoría de «alisados brasileños» o «alisados de queratina» modernos. Por otro lado, un tratamiento de queratina puro es, en esencia, una mascarilla de proteína intensiva. Su función es rellenar las fisuras de la cutícula capilar, aportar peso, reducir el encrespamiento y dar brillo, pero no tiene la capacidad química de alisar. Puede relajar la onda levemente, pero no modifica la estructura interna.

Comparación molecular de la acción de un alisado que modifica la estructura del cabello frente a un tratamiento nutritivo que solo recubre la cutícula.

El problema es que muchos salones usan el término «tratamiento de keratina» para vender un servicio de alisado químico, creando expectativas incorrectas. Si buscas un cambio de forma, necesitas un alisado. Si solo buscas nutrición y control del frizz, un tratamiento de queratina real es suficiente. La clave es preguntar: «¿Este tratamiento modifica los puentes disulfuro de mi cabello o solo lo nutre?». Un profesional honesto te explicará la diferencia.

Caso de estudio: La transición de los salones de élite en España

Demostrando que la eficacia no está reñida con la seguridad, grandes nombres de la peluquería en España están liderando el cambio. Un ejemplo claro es Llongueras, una de las firmas más reconocidas del país. Tal como se documenta, Llongueras confía en sistemas de alisado basados en tecnologías alternativas al formol tradicional, probando que los profesionales de referencia están optando por soluciones más seguras que mantienen resultados excelentes sin comprometer la salud del cliente ni del estilista.

Champú sin sulfatos: ¿es obligatorio o marketing para que compres los productos del salón?

Después de invertir tiempo y dinero en un tratamiento de alisado, quieres que dure lo máximo posible. Aquí es donde entra en juego el champú de mantenimiento, y la recomendación casi universal es: «usa uno sin sulfatos». ¿Pero es una necesidad real o una estrategia para venderte los productos del salón a un precio más elevado? La respuesta es técnica: es una necesidad química. Los sulfatos más comunes, como el Sodium Laureth Sulfate (SLS) o el Sodium Lauryl Sulfate (SLES), son detergentes muy potentes y económicos. Su trabajo es crear mucha espuma y arrastrar la suciedad y la grasa de manera muy eficaz.

El problema es que son tan eficaces que no distinguen entre la suciedad y el tratamiento que te acabas de aplicar. El alisado funciona creando una película externa que sella la cutícula. Un champú con sulfatos actúa como un decapante, erosionando esta película lavado tras lavado y acelerando la reaparición del encrespamiento y la onda. No es marketing, es pura química de superficie. Usar un champú con sulfatos después de un alisado es como limpiar un mueble de madera lacado con un estropajo: te llevas por delante el acabado protector.

Afortunadamente, hoy en día no es necesario gastar una fortuna. El mercado español ofrece excelentes opciones a precios muy competitivos, incluso en supermercados. La clave es leer la etiqueta (INCI) y asegurarse de que no contenga los sulfatos mencionados. Un buen champú «sin» limpiará de forma más suave, preservando la inversión realizada en tu cabello.

Para facilitar tu elección, hemos recopilado algunas de las opciones más populares y efectivas disponibles en España, demostrando que cuidar tu alisado es accesible para todos los bolsillos.

Comparativa de champús sin sulfatos en España por tipo de cabello
Tipo de Cabello Producto Recomendado Precio Aproximado Dónde Comprar
Graso Champú Zero Deliplus 2€ Mercadona
Seco/Dañado Naturvital Organic Salon 6-8€ Primor
Teñido Wella Elements 15€ Druni/Primor
Normal Champú Natural Deliplus 2,05€ Mercadona

El peligro de la plancha a 230°C durante el tratamiento en cabellos finos o decolorados

Este es, quizás, el punto más crítico y menos comprendido de todo el proceso. El riesgo de un tratamiento de alisado no reside únicamente en el químico, sino en la interacción del químico con el calor extremo. Los liberadores de formaldehído, como el ácido glioxílico, necesitan una alta temperatura para activarse y realizar su función de «plastificado» del cabello. La temperatura estándar que muchos profesionales aplican por defecto es de 230°C, el máximo en la mayoría de planchas profesionales. Y aquí está el peligro.

Un cabello grueso y sano puede, quizás, soportar esa temperatura en pasadas rápidas. Pero un cabello fino, decolorado o con mechas es mucho más vulnerable. Su estructura ya está comprometida por procesos químicos previos. Aplicar 230°C sobre este tipo de cabello es como poner un filete fino en una sartén al rojo vivo: el riesgo de «freírlo» es altísimo. El calor excesivo no solo provoca un daño térmico irreversible, sino que también puede causar una reacción química demasiado agresiva, dejando el cabello rígido, sin vida y propenso a la rotura.

El olor fuerte e irritante que a veces se desprende durante el proceso es una señal de alerta. Es el gas de formaldehído liberándose. La exposición a estos vapores es un riesgo laboral conocido. De hecho, según datos de comités científicos, en la Unión Europea hay más de 1 millón de trabajadores expuestos a los riesgos del formaldehído en diversos sectores, incluida la peluquería. Si es un riesgo para el profesional que lo inhala a diario, es lógico pensar que una aplicación incorrecta y una sobreexposición al calor no son inocuas para el cliente. Un buen técnico nunca usará una temperatura única para todos los cabellos; la ajustará basándose en un diagnóstico previo del grosor, porosidad y estado de tu melena.

Problema y solución: qué hacer si te hiciste la keratina y ahora echas de menos tu volumen natural

Es una situación más común de lo que parece. Te sometes a un alisado buscando eliminar el encrespamiento y ganar comodidad, pero el resultado es un cabello tan liso que se siente «aplastado», sin vida ni volumen en la raíz. De repente, echas de menos el cuerpo y el movimiento que tenías antes. Afortunadamente, si el tratamiento no ha sido un alisado permanente (tioglicolato), su efecto es temporal y puedes tomar medidas para acelerar la transición y recuperar tu volumen natural.

Lo primero es entender que el efecto «tabla» se debe al recubrimiento que sella la cutícula y al peso que aporta al cabello. Para contrarrestarlo, debemos enfocarnos en dos frentes: limpiar suavemente ese recubrimiento y crear volumen en la raíz de forma mecánica. Olvídate de remedios agresivos que puedan dañar tu cabello; la paciencia y las técnicas adecuadas son tus mejores aliadas. Aquí tienes una hoja de ruta práctica para devolverle la vida a tu melena sin dañarla.

Una mujer secándose el pelo boca abajo para crear volumen en las raíces, una técnica efectiva post-tratamiento de queratina.

La clave es combinar una limpieza que ayude a eliminar progresivamente el producto con técnicas de peinado que levanten la raíz y devuelvan la ilusión de cuerpo y movimiento. Estos pasos te ayudarán a gestionar esa fase intermedia hasta que tu cabello recupere su textura original.

Plan de acción: Recuperar el volumen y el movimiento

  1. Usa un champú clarificante: Emplea un champú de limpieza profunda una vez por semana para ayudar a eliminar el residuo del tratamiento más rápidamente.
  2. Aplica mascarillas de arcilla: Concéntrate en el cuero cabelludo (no en los medios o puntas) para absorber el exceso de sebo y combatir el efecto «aplastado» en la raíz.
  3. Seca el pelo boca abajo: Es la técnica más sencilla y efectiva. Al secar el cabello en dirección contraria a su caída natural, creas un volumen espectacular desde la raíz.
  4. Utiliza productos texturizantes: Los sprays de sal marina, los polvos voluminizadores o los champús en seco aplicados en la raíz son excelentes para dar cuerpo y un acabado menos pulido.
  5. Crea ondas suaves: Usa unas tenacillas o una plancha para marcar ondas muy ligeras de medios a puntas. Esto romperá la rectitud y añadirá movimiento y una apariencia más natural.

¿Cuándo teñirse: antes o después de la keratina para no alterar el color?

Esta es la pregunta del millón para quienes no quieren renunciar ni al color ni al alisado. La respuesta técnica es clara y unánime entre los coloristas expertos: siempre hay que teñir o hacer mechas ANTES del tratamiento de alisado, idealmente con una o dos semanas de antelación. La razón es puramente química y tiene que ver con el proceso de sellado de la cutícula.

Cuando te aplicas un tratamiento de alisado, el producto y el calor de la plancha crean una capa protectora que sella la cutícula del cabello. Si intentas teñir el pelo DESPUÉS, esta barrera dificultará enormemente la penetración de los pigmentos del tinte. El color quedará más superficial, se verá menos intenso y, lo que es peor, se desvanecerá mucho más rápido. De hecho, los salones profesionales en España informan que la duración del color puede reducirse hasta en un 30% si se aplica sobre un cabello recién tratado con queratina.

Además, hay otro factor crucial: la alteración del color existente. El calor intenso de la plancha necesario para sellar el tratamiento puede aclarar el cabello teñido entre uno y dos tonos. En el caso de las mechas rubias o decoloradas, el riesgo es aún mayor: el calor puede oxidar los matices y hacer que viren hacia tonos amarillentos o anaranjados no deseados. Por eso, el orden correcto es: primero, realizar el servicio de color (mechas, tinte, etc.); segundo, esperar unos días para que el color se asiente; y tercero, aplicar el tratamiento de alisado, sabiendo que el estilista deberá ajustar la temperatura para minimizar la alteración del tono.

Cómo usar el champú sólido correctamente para que haga espuma y no te deje el pelo estropajoso

El champú sólido se ha convertido en una alternativa popular y sostenible, pero muchos usuarios se sienten frustrados al probarlo por primera vez: «no hace espuma», «me deja el pelo áspero», «es difícil de usar». Estos problemas suelen derivar de una técnica de aplicación incorrecta, no del producto en sí. Como técnica, te aseguro que se puede conseguir una espuma rica y una limpieza eficaz con una pastilla de champú, incluso si tienes mucho pelo.

El secreto está en generar la espuma fuera del cabello primero. Nunca frotes la pastilla directamente sobre los largos y puntas, ya que esto puede crear enredos y depositar demasiado producto. La aplicación debe concentrarse en el cuero cabelludo, que es la zona que realmente necesita limpieza. Además, en muchas zonas de la costa y del centro de España, el agua dura (con alta concentración de cal) puede dificultar la formación de espuma. Si este es tu caso, un truco profesional es realizar un aclarado final con agua mineral o con una cucharada de vinagre de manzana diluido en un litro de agua para eliminar los residuos de cal y potenciar el brillo.

A continuación, te detallo la técnica profesional paso a paso para que te enamores de tu champú sólido:

  1. Activación en las manos: Moja bien tus manos y la pastilla de champú. Frótala enérgicamente entre las palmas hasta que veas que se forma una espuma cremosa inicial.
  2. Aplicación en el cuero cabelludo: Deposita esa primera espuma directamente sobre el cuero cabelludo húmedo, repartiéndola por diferentes zonas (frente, coronilla, nuca).
  3. Masaje y segunda espuma: Ahora, con las yemas de los dedos (¡nunca con las uñas!), masajea el cuero cabelludo. Añade un poco más de agua directamente sobre la cabeza para emulsionar el producto; verás cómo la espuma se multiplica.
  4. Aclarado abundante: Asegúrate de aclarar muy bien el cabello, levantando los mechones para que el agua llegue a todas partes. Un aclarado con agua fría o tibia al final ayuda a cerrar la cutícula y aumenta el brillo.
  5. Segunda jabonada (si es necesario): Si en la primera aplicación apenas obtuviste espuma (puede pasar si el pelo está muy sucio o tiene muchos productos de peinado), no dudes en repetir el proceso. La segunda vez, la espuma será mucho más abundante.

Cerámica vs Titanio: ¿qué material es menos agresivo para un cabello fino y teñido?

La plancha es la herramienta fundamental para el mantenimiento de tu alisado, pero no todas son iguales. La elección del material de las placas es determinante, especialmente si tu cabello es fino, está teñido o decolorado. Las dos opciones principales en el mercado son la cerámica y el titanio, y sus diferencias son clave para la salud de tu pelo. La respuesta corta es: para un cabello sensibilizado, la cerámica es, sin duda, la opción más segura y recomendable.

La razón reside en la forma en que cada material transmite el calor. El titanio es un conductor excepcional, lo que significa que se calienta ultrarrápido y alcanza temperaturas muy altas. Es ideal para cabellos muy gruesos y resistentes en manos de un profesional que trabaja con rapidez. Sin embargo, para uso doméstico y en cabellos finos, su calor intenso y directo puede ser demasiado agresivo, aumentando el riesgo de daño térmico. La cerámica, por otro lado, genera un calor más suave y uniforme, a menudo mediante infrarrojos. Este tipo de calor penetra en el cabello de manera más gentil, alisándolo desde dentro hacia fuera sin «chamuscar» la superficie. Además, muchas planchas de cerámica de calidad están recubiertas de turmalina, un mineral que, al calentarse, emite iones negativos. Estos iones neutralizan la electricidad estática, reducen el encrespamiento y ayudan a sellar la humedad dentro del cabello, dejándolo más brillante y sano.

A continuación, puedes ver una comparativa directa para entender mejor las ventajas de cada material en función de tus necesidades:

Para un cabello fino y teñido, la prioridad es la protección. Aunque las planchas de titanio puedan parecer más «profesionales» y duraderas, el calor más controlable y la tecnología iónica de una buena plancha de cerámica son mucho más beneficiosos a largo plazo.

Comparativa: Placas de cerámica vs. titanio para cabello fino
Característica Cerámica (con Turmalina) Titanio Recomendación para Cabello Fino/Teñido
Tipo de calor Infrarrojo, suave y constante Intenso y directo Cerámica ✓
Distribución del calor Muy uniforme, sin puntos calientes Puede concentrar más calor Cerámica ✓
Tecnología iónica Sí, gracias a la turmalina Generalmente no, a menos que tenga un revestimiento adicional Cerámica ✓
Precio medio en España 60-100€ 100-160€ Cerámica ✓
Ideal para… Uso frecuente, cabellos finos, teñidos o dañados Uso profesional, cabellos muy gruesos y resistentes Cerámica ✓

En las planchas de cerámica, la turmalina (mineral con el que se revisten las placas), al llegar a una cierta temperatura, emite millones de iones negativos. Estos iones ayudan a que el cabello se desgaste menos. Por ello, en cabellos que estén muy deteriorados por agentes químicos (tintes, permanentes, decoloraciones…) o que sean muy finos, nosotros, particularmente, recomendamos el uso de este tipo de planchas.

– Híper Peluquería, Análisis profesional de planchas

Puntos clave a recordar

  • Distingue entre un alisado (químico, cambia la estructura) y un tratamiento de queratina (nutritivo, solo reduce frizz).
  • El mantenimiento con champú sin sulfatos no es marketing, es una necesidad química para proteger la inversión del tratamiento.
  • La temperatura de la plancha debe adaptarse siempre al grosor y estado de tu cabello; 230°C no es apto para todos.

¿Cómo elegir la temperatura exacta de la plancha según tu grosor de pelo para alisar sin fundir la queratina?

Hemos establecido que la temperatura es un factor crítico. Usar demasiado calor no solo daña tu cabello, sino que literalmente puede «fundir» la queratina natural que lo compone. La queratina es una proteína, y como toda proteína (piensa en un huevo al freírse), se desnaturaliza con el calor. Datos científicos sobre la estructura capilar muestran que el daño irreversible en la queratina del cabello comienza a producirse en el rango de 200-210°C. Superar este umbral, especialmente de forma repetida, es una garantía de acabar con un cabello debilitado, opaco y quebradizo.

Entonces, ¿cómo encontrar el punto justo de calor que sea eficaz para alisar sin ser destructivo? La regla de oro es: usa siempre la temperatura mínima necesaria para lograr el resultado deseado en una sola pasada. Pasar la plancha a 170°C dos veces es infinitamente menos dañino que pasarla una sola vez a 220°C. La temperatura ideal no es un número fijo, sino un rango que depende directamente del grosor y la salud de tu cabello. Un pelo fino y decolorado tiene una tolerancia al calor mucho menor que un pelo grueso y virgen.

Prueba de seguridad con una servilleta de papel y una plancha de pelo para determinar una temperatura segura.

Un truco casero muy útil es la «prueba de la servilleta»: rocía un poco de protector térmico sobre una servilleta de papel y pasa la plancha caliente por encima. Si la servilleta amarillea o se tuesta, esa temperatura es, sin duda, demasiado alta para tu cabello. Aprender a regular tu plancha no es una opción, es la base de un cuidado capilar responsable.

Tu guía de temperaturas para un alisado seguro en casa

  1. Audita tu cabello: ¿Es fino y teñido/decolorado? ¿Normal y sano? ¿Grueso y resistente? Sé honesta con su estado actual.
  2. Selecciona tu rango de partida:
    • Cabello fino/decolorado: Empieza en 150°C y nunca superes los 170°C.
    • Cabello normal/sano: Muévete en el rango de 170°C a 190°C.
    • Cabello grueso/resistente: Puedes empezar en 190°C, pero intenta no superar los 210°C para uso doméstico.
  3. Haz la prueba del mechón: Coge un mechón pequeño y poco visible y pásale la plancha a la temperatura elegida. Si se alisa bien en una o dos pasadas, esa es tu temperatura. Si no, sube 10°C y vuelve a probar.
  4. Aplica siempre protector térmico: Es tu escudo obligatorio. Asegúrate de que esté bien repartido por todo el cabello seco antes de empezar a planchar.
  5. Realiza la prueba de la servilleta: Si tienes dudas, este test visual te dará la confirmación definitiva de que tu temperatura no es excesiva.

Proteger tu cabello del calor es la acción más importante en tu rutina diaria. Para dominar esta habilidad, es crucial que interiorices cómo elegir y ajustar la temperatura de tu plancha.

Ahora que tienes el conocimiento técnico para elegir un tratamiento, mantenerlo y usar tus herramientas de forma segura, el siguiente paso es aplicar esta información de manera práctica en tu próxima visita al salón o en tu rutina en casa.

Preguntas frecuentes sobre coloración y tratamientos de keratina

¿Puedo teñirme inmediatamente después de la keratina?

No es recomendable. Como hemos explicado, la cutícula está sellada. Debes esperar un mínimo de 2-3 semanas para que el tratamiento se asiente y, preferiblemente, usar tintes sin amoníaco para no ser tan agresiva con la capa de queratina.

¿Las mechas balayage se deben hacer antes o después?

Siempre antes. La decoloración es un proceso químico agresivo que necesita una cutícula «abierta» para actuar. Hacerlo después del alisado no solo dará un resultado pobre, sino que puede causar un daño extremo al cabello al intentar forzar la cutícula ya sellada.

¿El tratamiento de alisado aclara el color existente?

Sí, es un efecto secundario muy común. El calor intenso de la plancha durante el sellado puede provocar una ligera oxidación de los pigmentos, aclarando el color entre 1 y 2 tonos. Un buen profesional lo tendrá en cuenta y podrá ajustar la temperatura para minimizar este efecto.

Escrito por Javier Montesinos, Estilista Capilar Senior y Técnico de Uñas Master. Director de salón con 18 años de experiencia en tratamientos químicos, colorimetría y manicura rusa.